domingo, 1 de septiembre de 2013

Rey y Rey


Érase una vez una anciana reina, un joven príncipe heredero y una gata con corona que vivían en lo alto de la montaña.

La anciana dama llevaba ya varios años reinando y estaba harta y muy cansada.

Un día decidió que antes del verano el príncipe debería casarse y ocupar el trono:

-¡Despierta!, le grito la reina

Tu y yo tenemos que hablar.

-¡No puedo más!, ¡Tienes que casarte y punto !

El príncipe apartó su desayuno. Se le quitaron las ganas de comer porque la reina hablaba…hablaba…hablaba y hablaba sin parar.

-No sé que te pasa.

¡Todos los príncipes se han casado menos tú! A tu edad yo ya me había casado dos veces.

La reina siguió hablando hasta la noche y el príncipe completamente mareado, por fin cedió.

-Esta bien, madre, me casaré. Pero no conozco a ninguna princesa que me guste.

La reina se levanto de su asiento y brindó:

-¡Por tu felicidad!

Aquella noche, la reina buscó su lista de princesas y no hubo castillo, ni alcazar ni palacio al que no llamara. 

A la mañana siguiente, se presentó la primera princesa.

La princesa Aria de Austria , quien interpretó una estridente ópera en honor del príncipe, pero antes de que acabara ya la habían echado.

La princesa Dolly llegó desde Texas haciendo malabarismos y magia (la única que se divirtió fue la gata)…pero la reina y el príncipe se aburrían.

La siguiente fue una sonriente princesa que llegó de Groenlandia, pero no impresionó a nadie.

Después llegó una princesa muy alta y delgada.

-¡Vaya con esos brazos tan largos! Seguro que puede saludar a todo el pueblo- dijo el príncipe.

Pero la princesa llamada Rahjmashputtin, de Bombay, empleó sus largas piernas para salir corriendo del palacio.

La reina y el príncipe se miraron con tristeza. Ninguna de las princesas les había gustado.

¡Un momento!- exclamó el paje-

Todavía queda una princesa.¡Tachín tachín!

Les presento a la princesa Magdalena y a su hermano el príncipe Azul.

De pronto, el príncipe se quedó sin respiración y su corazón empezó a latir.

Fue un flechazo.

¡Qué príncipe tan guapo! Y el príncipe Azul, comento lo mismo: ¡Qué príncipe tan guapo!

Fue una boda muy especial. La reina lloraba sin parar.

Desde entonces los príncipes viven juntos. Como rey y rey y la reina por fin puedo descansar.