jueves, 12 de mayo de 2011

El esqueleto avanzó a pesar de todo, a gacha, como un zorro por los matorrales en vez de ir por el camino a pesar de no ver ningún animal salvaje.
Luego de una semana se permitió parar a suspirar y el suspiro implica un lloriqueo aunque sea en silencio, aunque no caigan lágrimas, está.
Cuando ya no podía más, su cuerpo cedió al sueño y al despertar parecía tener más marcas de sueño en la cara. El pelo estaba totalmente descuidado, lo contrario a su vida corriente. "Eso es del pasado". Ahora, hay que llegar.
Anduvo así por tiempo imperceptible. De niña le quedaba el nombre, un recuerdo.
Hasta que lo vislumbró, la noche cesó por fin y tuvo que cerrar los ojos hasta acostumbrarse a la enorme estrella que alumbró todo. Las chacras se secaron con el paso de las horas.
Se quitó el enorme abrigo y sintió una extraña sensación.
Quién era él?

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