jueves, 11 de noviembre de 2010

Mañana se acaba todo y aunque diga que no lo haré, lloraré como cuando era niña y me encerraba en el baño a hacerlo, arrinconada y silenciosa pero largamente. Como si la pena quisiera escapar de mí y mis lágrimas lo impidieran.
Tengo tantos recuerdos, que me será inevitable llorar, tal vez no ame tanto al curso como el resto, pero lloraré por las marcas de mis recuerdos en aquel espacio. Las vistas, la gente(que pocas extrañaré), me gustaría no haber perdido a babar; si lo tuviera, lo tendría al lado mío, por infantil que suene, estos son días para actuar como entre en gana según quiera junto mis sentimientos, recuerdos y lo demás.
No olvidaré gritos, no olvidaré carcajadas, no olvidaré la paz, se quedará todo en mi corazón, tal vez no en concreto.
Ayer me preguntaron si recordaba un hecho. No lo recordaba, esta persona me puso en el contexto y lo recorde como si ubiese sacado una foto y puesto en mi cabeza.
Ando muy sensitiva, no se acerquen con mala, que será muy fácil para mí tirarme al suelo.
Tengo ansias, tengo pena, tengo anhelos, tengo ganas de todo y de nada, tengo ganas de quedarme escribiendo toda la noche y de cerrar ahora la ventana sin guardar nada.
Es complicado escribir sentimientos, es complicado querer pasmar lo abstracto, la impresión.
Gracias por cada cosa que contribuyó a ser lo que soy, porque estoy feliz de ser así.

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