lunes, 9 de agosto de 2010

un minuto si marca.

La niña tímida dió unos pasos, cuando ya todos la vieron se atrevió con dificultad a ponerse la nariz de payaso y sonreir. Ante la risa general, se tiró al suelo a revolcarse en su vestido amarillo aunque la chasquilla le dificultaba la visión, a pesar de esto pudo notar que una boca no era sonrisa: su madre.
Por lo que ella se levantó, se sacudió lo mejor que pudo y tiró la nariz a la basura, junto con sus sueños de futuro.

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