jueves, 27 de mayo de 2010

Me dan lapsus



El sol quemaba me fuertemente la cabeza, pero la necesidad de observar como caían las hojas cuando el aire las hacía dansar fuerte era mayor. De esos árboles que a penas se nota que es otoño, tenía compañía de otro al que se le nota mucho, ambos me atraen de manera exagerada.
No quedaba sombra, por lo que tampoco mosquitos.
Sintió esa incertidumbre que da cuando se abre por primera vez un libro y recordó una llovida en el campo, cuando entró empapada a ver a mi madre, aún recuerdo su expresión; una mezcla entre reto y duda, que crecía a medida que más le demostraba mi felicidad al ver las gotas que caían de todo mi cuerpo.
-Oye...
Y abrió los ojos de a lo terrenal, el sujeto tenía cara de cansado y preocupado, me pareció de pronto increible estar como estaba, sentirme como me sentía y querer lo que quería.

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