sábado, 9 de enero de 2010

A medio derretir

Me esforzaba por no pensar en las lágrimas que me rodaban por dentro, ese sujeto que acompañó mi infancia mientras mi madre trabajaba con él al lado, "trabajaban" y él me hacía reir y reir, salía, corría, jugaba más, hablaba, me hablaban, ternura.
Ahora, estabamos frente a frente, sin saber qué decir y él inutilmente trató de conversar con migo mientras yo inutilmente trataba de no pensar en las lágrimas. Ni en todas las cosas en las que me he sumergido a nadar y creía olvidadas.
Incluso cuando vi a esa mujer me sentí en el suelo, a ese hombre que era otro de los que jugaba conmigo, ella que me hacía tanto reír, y yo que había tapado tantas cosas sin querer.

1 comentario:

Catalina et univers ~ dijo...

No es malo tapar un par de cosas, lo importante es saber cuándo y cómo destaparlas, verdad? porque a veces nos inundamos... ♥