viernes, 15 de enero de 2010

Había sol, pero no calentaba.

El volaba quien sabe en qé galaxia y le pregunté a lo poco que había de él cerca de mí; qué te pasa? -nada. Con la misma lejanía, ni siquiera me miró, ni pensó la pregunta, solo abrió los labios y dejó escapar una palabra al aire.
Le estreché hacia mí a ver si reaccionaba, nada; seguía lejos de mí. Acaso podría yo aliviarle?

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